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noviembre 2016

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Hacer cambios radicales (Parte I)

By | Enseñanzas, Renovación Total | No Comments

“Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”.

1 Corintios 1:18

 El ser humano es formado a través de pensamientos y palabras que, por medio de experiencias, quedan impresas en el cerebro o la mente. Estas impresiones se convierten en elementos de confianza para dirigir la vida de esa persona hasta cuando ella decida desincorporarlas de su “diccionario mental”.

Caso de Adán y Eva

Dios les dio directrices para que ellos desarrollaran su naturaleza humana. Las mismas hacían énfasis en el desarrollo de la obediencia y responsabilidades.

La obediencia radicaba en no comer del árbol, la responsabilidad, labrar el huerto. 

De allí en adelante, ellos debían vivir inspirados en esos dos principios para vivir en la bendición que Jehová Dios les había dado en Génesis. 1:28.

Cuando Adán y Eva pecaron, lo lograron porque violaron esos dos principios fundamentales.

Pecar significa: “ERRAR EL BLANCO, SALIR DEL CAMINO.” Ellos se salieron del camino de la bendición, ellos aceptaron los conceptos de la serpiente y en eso se convirtieron de allí en adelante.

Conflictos de los creyentes

Los seres humanos desarrollamos y aceptamos como válidos los conceptos del mundo, su conducta, sus metas, y nos convertimos en ellos.

Para recuperar  nuestro significado como humanos e hijos de Dios, debemos trabajar sobre dos principios fundamentales:

 1- Conocer el significado de Dios y de nuestro Señor Jesucristo.

A veces, el Apóstol Pablo hace mención de Dios y de nuestro Señor Jesucristo juntos. Dios es el originador y creador de todas las cosas, y Jesucristo es el redentor de todas ellas.  Él es Aquel que le devuelve  todo al Padre para que sean desarrollados en la pureza de la naturaleza de la nueva creación

2- Responsabilizarse por dedicar la vida a Dios.

Los creyentes debemos ser radicales en el propósito de desarrollar una mentalidad cónsona con una mente que agrade a Dios hasta llegar a ser como la mente de Cristo. (1. Corintios 1:10; Filipenses 2:5).

“…estad perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer”

#RenovaciónTotal