La sumisión y el encuentro con Jesús

7

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga” 

Mateo 11:28- 30.

En el verso 28, Jesús hace un llamado a todo ser humano para que en Él encuentre reposo y pueda llevar una vida normal, tal como Dios lo planificó. Pero en el verso 29 encontramos dos condiciones;

LLEVAR el yugo de Jesús y APRENDER de Jesús.

Para aprender de Jesús, necesitamos aceptar el principio de la SUMISIÓN, el cual consiste en obedecer o subordinarse a algo o a alguien renunciando a aquello que consideró valioso para sí mismo en el mundo con el objeto de entrar a una vida ordenada en y para Cristo.

 

La sumisión y la misión de salvar almas.

Un ser humano no llega a la condición de “normal” a menos que maneje una SUMISIÓN al prójimo conforme a su SUMISIÓN a Dios.

Jesús habló de este principio cuando dijo: ” El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”. (Mateo 16:24).

A veces entramos en discusión con el prójimo y elegimos ganar la discusión sin importar perder a la persona.

Consecuencias:

– Dios no es honrado cuando le ofrendamos. (Mateo 5:23).

– Promueve el establecimiento del poder satánico. (Efesios 6:10,12)

El consejo divino es “…debemos poner nuestras vidas por los hermanos.”.(1 Juan 3:16)

 

La sumisión y el encuentro con el prójimo.

En Efesios 5:21 se plantea que para que la sumisión se logre se debe tomar como inspiración y objetivo el respeto y el valor a Dios. En este caso, significa que debemos someternos a Dios para lograr un objetivo común.

Si vivimos dentro de ese orden, nuestro destino final será una glorificación con pureza, arrojando como resultado una unificación indivisible con y en la naturaleza de Dios. 

Pero primero debe ser efectuada en la tierra con el prójimo. (Efesios 5: 26,27).

 

#RenovaciónTotal