Renovación programada (I)

4

Para poder experimentar una renovación total, debemos hacernos conscientes de esa necesidad y trabajar por ella.

 

En base a nuestra identidad, el concepto de renovación nos obliga a enfocarnos en un esfuerzo,  tomando en cuenta quienes somos.

¿Cuál es el concepto de identidad?

“Cualidad de idéntico, conjunto de rasgos propios de un individuo o colectividad que los caracterizan frente a los demás”.

El apóstol Pedro relaciona la necesidad de la renovación con la identidad. Nuestra identidad la encontramos en Dios (Hechos 3:19).

Así que, al arrepentirnos de nuestros pecados inmediatamente debemos entrar en un programa de conversión cuya meta es blanquear o limpiar, el alma (1 Pedro 1:13-16).

“Ceñid los lomos de vuestro entendimiento, no os conforméis a los deseos que antes teníais…  sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir…sed santos, porque YO soy santo”.

Nuestra identidad espiritual en Cristo.

Somos una nueva creación, quien nos creó es omnipotente y estamos hechos de la naturaleza divina y tenemos autoridad en Cristo (2 Corintios 5:17; Efesios 1:22,23; 2 Pedro 1:3,4)

Sin embargo, nuestra identidad natural se relaciona con Adán después de pecar.

Mantenemos las mismas limitaciones y debilidades propias de esa naturaleza, pero, después de la redención está acondicionada para alcanzar una renovación total a fin de comprobar la buena voluntad de Dios agradable y perfecta llevándola a la identidad con Cristo. (Romanos 12:1,2; 2 Corintios 12:9,10).

Si no tenemos clara nuestra identidad no sabemos quiénes somos, de que estamos hechos, ni estimaremos el valor y el poder de quien nos hizo (Dios).

#RenovaciónTotal